Caminemos hasta vencer la niebla. (Jorge Teillier, Los dominios perdidos)
Más que una cara, un proyecto de cara. (Octavio Paz, Hombres en su siglo)
No tiene plural su carcajada. (César Vallejo, Poemas humanos)
La casa no es tan grande, pensó. La agrandan la penumbra, la simetría, los espejos, los muchos años, mi desconocimiento, la soledad. (Jorge Luis Borges, La muerte y la brújula)
Las únicas cartas que responden a un propósito son las comerciales. (Fernando Pessoa, Libro del desasosiego)
Los celos son una privilegiada puerta de entrada a la locura. (Gonzalo Contreras, La ciudad anterior)
Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal. (Vicente Huidobro, Altazor)
Tengo vestigios en la conciencia. (Fernando Pessoa, Libro del desasosiego)
Conocerse a sí mismo es conocer lo que está más allá de uno mismo. (Octavio Paz, In/mediaciones)
La crítica no es tanto la traducción en palabras de una ora como la descripción de una experiencia. (Octavio Paz, Puertas al campo)
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser? (Vicente Huidobro, Altazor)
El diario del moribundo siempre quedará trunco. Un texto sobre el fin sin un final. Un libro supuestamente por fueza póstumo. Un libro póstumo publicado en vida. (Gonzalo Millán, Veneno de escorpión azul).
Alguien construye a Dios en la penumbra. (Jorge Luis Borges, La moneda de hierro)
¿Eres demasiado culto para creer en Dios, no es verdad? (Rudyard Kipling, El cuento más hermoso del mundo)
El verdadero nombre de lo que llamamos Dios es el miedo y deseo mutilado. (Octavio Paz, La búsqueda del comienzo)
¿Eres demasiado culto para creer en Dios, no es verdad? (Rudyard Kipling, El cuento más hermoso del mundo)
El verdadero nombre de lo que llamamos Dios es el miedo y deseo mutilado. (Octavio Paz, La búsqueda del comienzo)
Sin Dios, un espacio infinito es monstruoso. (Luis Oyarzún, Diario íntimo)
Le ha dolido el dolor, el dolor joven, / el dolor niño, el dolorazo. (César Vallejo, Poemas humanos)
No me duele sino el que me haya dolido. (Fernando Pessoa, Libro del desasosiego)
El dolor lo vuelve creyente. (Alan Pauls, Historia del llanto)
Lo espantoso no es el que la vida concluya; sí lo es el que concluya en medio de tanto desengaño respecto a lo esencial. Y esto es un hecho. (Saul Bellow, Las aventuras de Augie March)
Sentí que el alma se me caía al suelo, pero no tengo valor para agacharme a recogerla. (Volodia Teiltelboim, La semilla en la arena)
¿Por qué está la gente tan empeñada en que el aprendizaje sea como un juego? (Julian Barnes, El loro de Flaubert)
El árbol de hierro da rosas lluviosas de romanticismo. (Pablo de Rokha, U)
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