domingo, 13 de agosto de 2017

Tras oír las palabras del arbitrista todos acaban riendo. Esta coda final pone al lector en una pista, aquella que le lleva a dar con un sentido ultrarealista de la realidad, pues estos enfermos, estos locos han pretendido llevar a cabo fantasías delirantes, y verán el fin de sus días en un retiro solitario. Sueños que son sólo sueños, del mismo modo como ya al principio de la novela nos anticipó Berganza a colación de las novelas pastoriles, espíritu ajeno a la vida real del pastor, o como también se censura a la comedia, que trata de figuras fingidas y en belleza de artificio y de transformación. Pero ante los sueños no realizados, y ante las amargas quejas hacia la Fortuna, estos locos muestran lucidez, la lucidez de la risa, mediante ella se introducen en la realidad más estrecha, superándola, de un modo no ya estoico, sino cínico. De esta forma llevan a cabo aquello de lo que anteriormente ponía en sobre aviso Cipión cuando invitaba a no quejarse de los vaivenes de la Fortuna por no ser estos del todo reales (p.323). Los cuatro locos se han quejado de su suerte, pero también son capaces de ver su locura, de ahí que la conclusión final sea la risa. Es menester apuntar que Cipión consideró que no debían los hombres quejarse de la Fortuna, especialmente aquel que no aspiró a otra más que a ser escudero. Pero nuestros cuatro locos sí apuntan a algo más, pretenden ser absolutos renovadores en todo, y la cuestión es que chocan con una realidad contra la que se dan de bruces, y es esta la visión de que la realidad, concretamente la realidad española de comienzos del XVII entierra sus afanes de imaginación y fantasía. Poesía en el XVII, ya sabía bien Cervantes de la locura del asunto, por lo que, como dice Ortega [33], tiene que trasplantar ese mundo a la mente de un loco como Don Quijote, para que haya subjetivismo, mezclado con el realismo más radical. No puede haber Don Quijote sin el contraste ofrecido por figuras groseramente realistas que desfilan por la novela.
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero32/coperros.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario