La lectura […] me salvó cuando era una colegiala en Arizona -escribió-, mientras esperaba crecer, esperaba escapar a una realidad más amplia. La disponibilidad de la literatura, de la literatura mundial, permitía escapar de la prisión de la vanidad nacional, del filisteísmo, del provincianismo forzoso, de la inanidad educativa, de los destinos imperfectos y de la mala suerte. (Susan Sontag en el prólogo de Al mismo tiempo, citada por su hijo David Rieff)
No hay comentarios:
Publicar un comentario