martes, 26 de septiembre de 2017

Llenar un cuaderno con pensamientos -¿pensamientos?- es como llenar un vaso de agua para que otro lo tome, pero
¿le gustará a ese otro el agua?
¿Y acaso me la pidió?
¿Dónde encontraré un sediento?
Aunque sea un vaso con el agua del río turbio, le agradará.

Silvina Ocampo. Ejércitos de la oscuridad

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