Balada del suicidio
Pier Paolo Pasolini
¡Piedad, piedad!
Vosotros me queréis
muerta y enterrada:
sin voz,
sin gestos,
sin rostro,
sin vida...
que no regrese
–decís vosotros– nunca más
la locura que ella fue,
aquí ¡entre nosotros!
¡Piedad, piedad!
Gente feliz
vosotros me esperáis:
ahorcada,
ahogada,
incendiada,
destrozada...
¿Qué hace ahí
–decís vosotros– si da
sólo rabia, y lo sabe,
aquí entre nosotros?
¡Piedad, piedad!
Gente de bien,
vosotros me teméis:
en mi amor,
en mi vicio,
en mi ardor,
en mi odio...
¿Por qué vive
–decís vosotros– aquí abajo
151
pecadora y tabú,
aquí entre nosotros?
¡Piedad piedad!
Gente normal,
me condenáis:
a temblar,
a odiar,
a ocultarme,
a desaparecer...
El que es diferente
–decís vosotros– no puede
quedarse ni un poco
¡aquí entre nosotros!
¡Piedad, piedad!
Gente en el poder,
vosotros me amenazáis:
con la detención,
con la celda,
con la picota,
con la hoguera...
La pasión
–decís vosotros– no da
más que molestias y ansiedad
¡aquí entre nosotros!
¡Piedad, piedad!
Parecía eterno
mi destino:
de hablar,
de cantar,
de gozar,
de pecar...
Pero sí, pero ¡sí!
Para mí se acabó,
quedaos tranquilos...
Entro en la sombra,
os dejo el mundo...
“Ballata del suicidio”, publicada en Giro a Vuoto,
Milán,1960
No hay comentarios:
Publicar un comentario