domingo, 19 de mayo de 2019

Walter Benjamin soñaba con un libro compuesto nada más que  citas. Por mi parte, imagino una ciudad hecha enteramente de mensajes en muros, vistosos lienzos y empapelados con inscripciones públicas de todo tipo, diseminados como fragmentos de cosas perdidas en el tiempo, reliquias y preocupaciones del presente que, al igual que las citas, hacen las veces de "interrupciones" para apelar a les transeúntes. De ahí que su fuerza consista no en conservar, sino más bien en despojar las convicciones que albergamos en tanto paseamos desocupadamente.

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