Al principio fue la herida.
Hay una sujeto memoriosa que experimenta un
desajuste interior-exterior, que se desdobla entre lo que experimenta internamente y lo que debe representar.
El crimen opera en la emergencia de la singularidad, como arrebato de sí, como un abrupto corte en la existencia.
La voluntad de esta renuncia deviene afirmación del propio deseo
El diario parte con la mención de dos nombres: el que le dieron de veras y el que se dio "de mañosa" El nuevo mató el viejo, dice, y evoca estos versos de "La otra" : Una en mi maté / yo no la amaba.
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