"En nuestro siglo, todos los hombres se han fraccionado en unidades. Cada
cual se aísla en su agujero, se aparta de los demás, se oculta con sus bienes,
se aleja de sus semejantes y aleja a sus semejantes. Amasa riquezas él sólo, se
felicita de su poder y de su opulencia, y el insensato ignora que cuantas más
riquezas reúne, más se hunde en una impotencia fatal. Porque se ha
habituado a contar sólo consigo mismo y se ha desligado de la colectividad; se
ha acostumbrado a no creer en la ayuda mutua, ni en su prójimo, ni en la
humanidad, y tiembla ante la sola idea de perder su fortuna y los derechos
que ésta le otorga. Hoy el espíritu humano empieza a perder de vista en todas
partes, cosa ridícula, que la verdadera garantía del individuo radica no en su
esfuerzo personal aislado, sino en su solidaridad. Este terrible aislamiento
terminará algún día, y entonces todos los hombres comprenderán que su
separación es contraria a todas las leyes de la naturaleza, y se asombrarán de
haber permanecido tanto tiempo en las tinieblas, sin ver la luz."
Fiódor Dostoyevski, Los hermanos Karamazov.
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